viernes, 6 de enero de 2012

LIBERTAD


Ápice de una vehemente conciencia,
reloj sin minutos, horas ni segundos,
desgajar de cantos agudos
que trenzan oscilaciones de insistencia.

Oscurece cuando nadie te ve
en el ocaso clandestino
por los golpes que han cohibido
tu luz con un abrupto almirez.

Lienzos de un ave que sobrevuela
tórridas y espinosas dunas
para aferrarse a la llama que perturba
la opaca y farisea vidriera.

Acordes de dogmas incongruentes
desligando las cadenas de la mentira,
luz que hace ver al invidente
otorgándole esperanza en sus pupilas.

Son estrellas infinitas que ansían
los desdeñados despojos disipar
para recuperar aquello en lo que acometía,
eso que pervive siempre y muere jamás:
la desnuda, voluble y pura libertad.

Por Antonio Morillo.


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