Las palabras en el reino Borbón os depravan
aludiendo al fútil y mercantil fetichismo
de un fascismo cultural y una educación naufragada,
reflexión atentada
por competitivos asesinos.
Códigos de barras se confeccionan en institutos
y facultades que atribuyen títulos y abolen el criterio
al servicio de empresarios corruptos
mientras les roban en sus ojos de ciegos.
Maniquís de McDonald’s, Starbucks y Zara
enriquecen y apoyan la plutocracia y la miseria
que hemos de combatir ante mossos d´esquadra
mientras sus amos suprimen becas y leyes de dependencia.
La dignidad de un pueblo reside en la protesta,
la servidumbre en la permisividad falaz
guarecida en la TV basura y la caverna
entre la demagogia rupestre de Cospedal.
El esclavo del siglo XXI elige su horca
con gran hermano, fútbol o Melendi,
debemos liberarnos de las cadenas con Lorca,
Miguel Hernández, Galeano, Sampedro o Alberti.
En la rojigualda se contempla la sangre
de voces libertarias calladas y olvidadas
por franquistas maquillados y fariseos como González
que confeccionaron una dictadura democratizada.
Lloren, lloren, lloren,tras presumir de cambio
cual receta banal del bipartidismo
que elige al águila tras el fascista con pintalabios
según el dogma del despótico neoliberalismo.
El resPPlandor induce a mentes aletargadas
a la esclavitud ciega y consentida
al ostracismo con el cohecho de la banca
y recortando la educación, arma de rebelión masiva.
El P$OE aturde con publicidad hipnótica
disfrazada de izquierda pseudomarxista sin moral
que dispone una servidumbre sutil e hipócrita
cual corporación al servicio del capital.
Vacías £€Y€$ son cruentas trampas
oprimiendo a un pueblo sin escuelas ni hospitales,
denigrando almas en esta ignominiosa patraña
con Reformas precarias y amnistías desiguales.
Marx tal vez te parezca una antigualla
si no adviertes la inversa del pensamiento:
falsean una realidad a la clase encadenada,
para que los ciudadanos no alcen la voz a los gobiernos.
La censura se difunde en construcciones léxicas
encubriendo la verdad en Intereconomía, el nuevo NODO
formando rehenes con una moderna estética
fívola que al literato comprometido tilda de loco.
El attrezzo desmontado ya no posee fetiches
ni excusas, la permisividad es complicidad
ignorante y esclavista de quien no es libre
ni igual en el Estado del Malestar.
Orgulloso de ser políticamente incorrecto
porque los políticos ultrajan con violencia estructural
instituida por el gobierno del miedo y el dinero
que llama a la libertad,hipoteca, y a la guerra, paz.
La amnesia perfila el peligro agravado
de una sociedad vejada por su memoria selectiva.
La inconsciencia despoja al ciudadano
de su libertad de pensamiento esbozando una vida indigna.
La infamia acucia un aire podrido
de profanos deseos en la era del consumo
donde reina incoherencia y el genocidio,
donde el paradigma nos marca la senda sin rumbo.
Se derrumban tiempos entre la tragedia del optimismo
en los que perece la esperanza de las hermanas
justicia y libertad, pues han sido arrojadas al abismo
de la irracionalidad usurera en la tiranía monetaria.
Por Antonio Jesús Morillo Carpintero
Por Antonio Jesús Morillo Carpintero
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