domingo, 13 de mayo de 2012

¿Por qué estoy indignado?



Mezclo verdad, dardos y sutil veneno
que envío como una bomba de racimo,
hemos de socializar todos los medios
pero los mediáticos preferiría extinguirlos.

La acción vigente la constituye La (sin)Razón
con falacias calvinistas sobre educación y sanidad,
siempre quedará la prensa rosa, el baile de Teló
o la inteligencia colectiva al ganar un mundial.

Esto es España, pandereta que engaña
con buena vaselina, toros, fútbol y folclore,
raíz del pasotismo gozado por Botín y Obama
para adoctrinar a la súbdita prole.

Reina la monarquía y la corrupción de lo ajeno
para que mendigue el asalariado,
para que se endeude en la batalla del ego;
por eso soy afín al modelo bolivariano.

La lucha de clases nunca desapareció
sólo se disfrazó tras el sueño americano
durante la estafa que nadie vio
por vagas ideologías entre títeres ciudadanos.



El humor negro pervive en la pérfida publicidad
ingrata que gratifica a simios tripones
que votan cual democracia del dinero dictatorial,
permitiendo constantes engaños y recortes.

La policía escuda un orden injusto
impuesto por voceros de nacionalismo primario
con la rave del neoliberalismo y el cianuro
que nos asesina legalmente por pactos de bancos.

La ficción es el exponente del dinero
que te roba el usurero, nueva plusvalía
y Ley de Miseria agravada al pueblo
por un predominio de la económica oligarquía.

La manipulación lingüística crea "apolíticos":
analfabetos sobre el orden del capitalismo
que los ahoga mientras se creen necios pijos
viviendo en Zaras y McDonald’s con sus clones indignos.

Si reflexiono y diserto sobre Nietzsche, Sampedro y Marx
advierto contraargumentos con el hedor que abunda
debido a los desgaires del falangista neo(nazi)liberal,
por eso hay que implicarse como Lorca, Jara y Neruda.


 Me armaría con un literario fusil
y diversas balas de plata reservadas
para el cruento dogma de Wall Street
y nuestro falaz gobierno, su caverna y la banca.

Al inferior se le excluye
con el baremo del dólar
pero el interés se traduce
en la moral del capital que nos ahoga.

El lacayo ciudadano pepero es a la vez siervo
sirviendo cual peón de un mercantil ajedrez,
digiriendo su calidad de inhumano preso
sumido en el miedo cruento y el sueño rahez.

Si alzas la voz en sitios públicos te tildan
de terrorista, pero los viles son los banqueros
robando a la mayoría que unida es temida
por los sicarios que atentan desde el Congreso.

Ellos utilizan pistolas y porras, nosotros palabras
ante su TERRORISMO DE ESTADO diario
defendido por la demagogia y el ABC de la farsa
como mercenarios fariseos del Fondo Monetario.



La ignorancia se reafirma en sus mentiras
con la máscara de la libertad de expresión
¿pero acaso posees reflexión libre y digna?
no creo con la podredumbre de un televisivo shock.

La democracia son vanas faenas de aliño
heredadas del pacto entre franquistas y traidores
a la dignidad, de aquellos barros estos lodos y genocidios
sanitarios y educativos propios de gusanos mormones.

Seguiré firme a convicciones libertarias
y no me pondré la máscara del capital
como los aburguesados de la socialdemocracia,
debemos romper con este paradigma,! BASTA YA!
  
Por Antonio J.Morillo Carpintero

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