jueves, 5 de julio de 2012

"Panem,circenses et metum"Pan,circo y miedo



En plena época de eufemismos que pretenden albergar el control del ciudadano por parte del gobierno, este pierde el control de sus propias contradicciones llamadas hace 8 meses promesas electorales, en esta etapa de nacionalismo monetario globalizado en la que se dispone la gobernanza de un par de países sobre el resto de naciones se consumen y mercantilizan productos envenenados por la moral del dinero sin moral arremetiendo contra los ciudadanos quienes son dirigidos por políticos incompetentes, causa de las incongruencias de la libre empresa y la derechona vocera de los banqueros que rigen nuestras vidas cual cifras de interés compuesto puesto que componemos el interés de sus ganancias según las hipotecas, el consumo, la mano de obra barata, los nadies o los desechables(aquellos sujetos que no son útiles para las élites corporativas por los excedentes de mano de obra),la audiencia fiel y diversos elementos al servicio de la parafernalia de este sainete conocido actualmente como neoliberalismo y sociedad del consumo.

En este contexto los líderes nacionales arengan a las masas a desfilar en borreguiles desfiles de celebraciones en los que  se acentúan triviales fetiches fundamentados en: la universalidad de la nación representando la oligarquía de la riqueza, la defensa de sus recursos cuando la verdadera realidad es la apropiación ilegítima en Sudamérica, Asia y África de dichos elementos al beber de ese grifo que se ha convertido en la gotera que dilata la pobreza llamada deuda externa pues hay que distinguir entre crédito y usura, los encomios a la vejada constitución, la “objetividad suprema” de los tribunales, argumentos supuestamente racionales de los medios (cuyos nombres deberían ser la Sinrazón, el PAÍS de Repsol o el ABC del banquero), la buena gestión de nuestros bancos y cajas de robos como RoBankia o el gol de Iniesta ,obra cumbre de arte y el folclore nacional junto con la tortura animal.
De esta forma los dueños de los cancerígenos  espacios publicitarios y los propietarios de los medios de desinformación procuran tejer el atuendo de la expoliación impune con la seda de la comodidad y la moda siendo el escudo de los corderos y los inseguros respectivamente pues necesitan de una marca que les iguale a sus semejantes en cuanto a envoltura consumista y pensamiento único según la ideología dominante del miedo y el capital.

 Mientras se incrementan los índices de desigualdad aumentan también los síntomas de igualación del ser, es decir ,al mismo tiempo que el “paro”(desempleo) desalienta la subsistencia de millones de familias, la precariedad laboral alienta el miedo ante la posibilidad de viajar gratuitamente a la cola de los “parados”, expresión en la que observamos la manipulación lingüística divulgada en la sociedad de la gobernanza financiera en la que se denomina parado al que no tiene trabajo con el mero fin de otorgarle el estigma social de perdedor, de “looser” como se hace en EEUU con los pobres y no de desempleado, pues empleando la primera acepción se relaciona directamente al sujeto que no trabaja con que no busca empleo y por lo tanto la culpa recae sobre él. Pero si utilizamos el término desempleado la relación que se establece es entre el erróneo e infame funcionamiento del sistema con las alarmantes estadísticas de desempleo que tan sólo se masajean o maquillan con contratos temporales, precarios y jóvenes explotados tal y como muestra la media de que en Europa entre 8 y 9 de cada diez empleos son precarios.

Esta barbarie ideológica sin ideas pero con estrategias bárbaras se ha aclimatado en nuestra sociedad gracias a la moral del miedo propaga entre la población a través de los “mass media” que defienden hallar competitividad y  productividad en un espejo único en el que nuestro reflejo sea la igualación del pensamiento cual encefalograma plano y la ideología neoliberal, nuestra función de buen siervo que trabaja al igual que las máquinas a las que tememos por la posibilidad de sustituirnos en el campo laboral y la máscara de la desigualdad y el miedo.

Este miedo es la raíz de los frutos de la sociedad anestesiada e paralizada que se moviliza por la victoria de un equipo de fútbol en lugar de hacer frente a las decisiones que afectarán de forma relevante a sus vidas como los inminentes 300000 despidos de funcionarios, la precariedad laboral debido a la reforma correspondiente o la educación elitista que viene importada desde USA en un big mac que nos hemos comido con salsa barbacoa de sandeces, socialdemocracia e interlobotomía truncando la posibilidad de adquirir el mismo conocimiento que una persona con mayor poder adquisitivo al convertir a la educación en un bien de inversión de capital y no en un bien universal y necesario y el trabajo en una esclavitud voluntaria recordando al letrero de Auschwitz en el que se observaba la frase: El trabajo te hace libre.

Asimismo millones de sujetos que se atavían con los serviles  ajuares a la dictadura de la estupidez  asumen  la turbia visión de la realidad que relaciona país con selección, huelga con fracaso, constitución con nada o con vacaciones, bandera con la más fantástica y ocurrente ornamentación para su balcón, el himno nacional con el grito del orgullo patrio cual berrido de cabestro ibérico o bien el telediario, demás magazines y bazofia con las noticias más esenciales para conocer la situación de la nación como un gato con dos cabezas o una mujer con grandes orejas, ejemplo del circo televisivo en el que la función estelar la protagonizan los montajes de superficialidad y morralla intelectual denominados “prensa del corazón” y  espectáculos deportivos tales como Eurocopa, Mundial, Roland Garros o JJ.OO emitidos por los medios que condenan con sandeces los avances en ciertos países en Sudamérica (Ecuador,Venezuela,Bolivia) y asumen el papel propagandístico de un nacionalismo primario a fin de combinar tramoya con ideas insubstanciales que atavían las cadenas de un cúmulo de trivialidad enraizado en el fútbol y la rojigualda o cualquier otra bandera que mira hacia la democracia pero practica la tiranía social y la prostitución política con el único fin de apaciguar a las masas tal y como hacían los emperadores del Imperio Romano como bien nos recuerda el famoso dicho de Juvenal: «Panem et circenses» («Pan y circo») creado en el siglo I d. C reflejando la manera en la que los dirigentes mantenían distraídas a las clases populares de la política regalando trigo y celebrando grandes juegos y festejos en el circo romano y el anfiteatro.La diferencia reside en la falta de bondad de nuestros dirigentes para regalar trigo y obligando a la población a abonar costosos precios para disfrutar de tales pasatiempos.

Paralelamente,el antiguo Imperio Romano y el actual poder globalitario se asemejan en la búsqueda de esclavos denominados actualmente mano de obra. Mientras Roma conquistaba diversos territorios tomando a muchos de sus guerreros y habitantes como prisioneros para convertirlos en esclavos ,en el siglo XXI ya no es necesario acudir a la fuerza militar sino a la deuda externa y la publicidad a fin de expoliar con ingentes intereses de inversión a países tercermundistas causando su empobrecimiento y la consiguiente inmigración de sus habitantes a los mismo países que absorben sus recursos. Este es el cruce de caminos de la globalización, causar desigualdad externa para que la competencia entre nativos e inmigrantes y el temor al desempleo desarrolle la conformación de la precariedad laboral en los países del primer mundo.

Pero esta realidad no es vislumbrada por los ciudadanos de a pie puesto que su perspectiva  es vaga y confusa en estados donde dos partidos on “algo de suerte” tres, incumplen la constitución constantemente al desarrollar una alternancia periódica en el gobierno que nada tiene que ver con alternativa, pues tan sólo perpetúan los factores pro-cíclicos que incrementan las crisis económico-políticas diseñadas en beneficio de la especulación y la distribución usurera de la riqueza desde Reagan y Thatcher hasta nuestros días de corruptos como Rato, Rajoy, Merkel y especuladores como Falcone.
Desde que se constituyó el neoliberalismo como único dogma económico a seguir se comenzó a resquebrajar las bases del pacto social en Europa para una redistribución de la riqueza que agrandara las arcas de los más ricos y absorbiera la sangre de los pobres denominados clase media porque tenían acceso a no morirse en la puerta del hospital o a  adquirir un coche alemán a pesar de estar encadenados a los grilletes del banco.

Este credo fue impulsado por Milton Friedman (premio nobel de economía, tal vez de barbarie humana) y su mentor Von Hayek quienes adoptaron la doctrina del shock como instrumento para disponer la fe en una nueva divinidad suprema, el dinero, multiplicado a poder ser por las élites financieras quienes deciden a que países e industrias llega esta materia primordial en manos de los sátrapas de las finanzas y que sectores se suprimen desde un teclado de ordenador.
Sirviéndome de la historia y rememorando a la “dama de hierro” viajemos a 1979, año en el que Margaret Thatcher fue elegida como primera ministra del Reino Unido  quien formaría el contubernio con Reagan en EEUU a partir de 1980(año en el que la socialdemocracia española llevaría a cabo un lavado de cara y principios),alianza que suprimiría el miedo de los oligarcas a una posible revolución social y el poder de las fuerzas sociales para romper con los servicios públicos y el pacto social ante la inminente caída del comunismo entrando así Von Hayek y Friedman en escena. Se impondría a continuación una política establecida sobre cuatro pilares fundamentales: recorte del gasto público, recorte del gasto fiscal, reducir la operación y la propiedad del gobierno en las industrias, y una política monetaria estable para reducir la inflación.

Actualmente en el naufragio europeo que padecemos se han retomado estas directrices del capitalismo del salvaje oeste donde el que dispara primero mata primero, y quienes tienen las armas más eficaces son los gobiernos que en su demagogia salvaguardan la libertad del individuo pero coaccionan su pensamiento para accionar la libre empresa, regulan su elección para desregular privatizaciones y evasiones  fiscales y aprueban leyes para eliminar derechos.
 En España observamos como en lugar de estimular el comercio de las PYMES que conforma el tejido empresarial en un 80 % se aprueba una amnistía fiscal encomiando el narcotráfico y la prostitución y  se continúa sin castigar la evasión anual de 80000 millones de euros por parte de grandes empresas como Zara, BBVA o Repsol. Estas corporaciones son defendidas entre ditirambos y alegatos banales en torno a un nacionalismo primario con una extraña mezcla de sordidez mediática y tiránica gobernanza internacional que en su origen posee ese concepto conocido como lucha de clases. Esto es muy fácil de definir: el desarrollo histórico en el que la hegemonía económica pretende hacer a los ricos riquísimos y a los pobres paupérrimos. Por ejemplo en 1960 , el veinte por ciento de la humanidad, el más rico, tenía treinta veces más que el veinte por ciento más pobre, diferencia que aumentaría en sesenta veces en 1990, en noventa veces en el año 2000 y sigue en la misma proporción de crecimiento desigual en tiempos actuales.

En definitiva pido humildemente que me perdonen por esta repentina fiebre de opinión puesto que podemos seguir ahogando nuestro miedo en productos de suma importancia como una camiseta de Bob Esponja fabricada en Haití cuyo precio equivale al salario del niño o niña que ha cosido esa camiseta a un ritmo de 375 camisetas por hora, o bien una hamburguesa del McDonald’s importada del deforestado Amazonas pero según promulga el dogma de la eucaristía publicitaria procede de una granja de Asturias acompañada, a su vez, de un juguete fabricado en Vietnam ,casualmente donde los obreros trabajan en situaciones infrahumanas en fábricas que actúan como su pérfida morada recibiendo ochenta centavos. También podemos continuar danzando entre ditirambos al consumo, digiriendo autoengaños socialdemócratas y derechosos y  cantar la falacia de ambigüedad que pretende confundir millonarios futbolistas con héroes nacionales y el trofeo que se quiere alcanzar con la solución a los males del país para que todo sujeto desconsolado esté aturdido por la marea de borregos que deambulan sin falta de alternativas a un sistema instaurado con el gen del exterminio asilvestrado de la civilización a través del casino financiero, la corrupción política, la farsa del opio mediático y la mezquindad bancaria y de gigantes corporaciones.

Por Antonio J.Morillo Carpintero



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