En plena
época de eufemismos que pretenden albergar el control del ciudadano por parte
del gobierno, este pierde el control de sus propias contradicciones llamadas
hace 8 meses promesas electorales, en esta etapa de nacionalismo monetario globalizado
en la que se dispone la gobernanza de un par de países sobre el resto de
naciones se consumen y mercantilizan productos envenenados por la moral del
dinero sin moral arremetiendo contra los ciudadanos quienes son dirigidos por
políticos incompetentes, causa de las incongruencias de la libre empresa y la
derechona vocera de los banqueros que rigen nuestras vidas cual cifras de
interés compuesto puesto que componemos el interés de sus ganancias según las
hipotecas, el consumo, la mano de obra barata, los nadies o los desechables(aquellos sujetos que no son útiles
para las élites corporativas por los excedentes de mano de obra),la audiencia
fiel y diversos elementos al servicio de la parafernalia de este sainete
conocido actualmente como neoliberalismo y sociedad del consumo.
En este
contexto los líderes nacionales arengan a las masas a desfilar en borreguiles
desfiles de celebraciones en los que se
acentúan triviales fetiches fundamentados en: la universalidad de la nación
representando la oligarquía de la riqueza, la defensa de sus recursos cuando la
verdadera realidad es la apropiación ilegítima en Sudamérica, Asia y África de
dichos elementos al beber de ese grifo que se ha convertido en la gotera que
dilata la pobreza llamada deuda externa pues hay que distinguir entre crédito y
usura, los encomios a la vejada constitución, la “objetividad suprema” de los tribunales,
argumentos supuestamente racionales de los medios (cuyos nombres deberían ser
la Sinrazón, el PAÍS de Repsol o el ABC del banquero), la buena gestión de
nuestros bancos y cajas de robos como RoBankia o el gol de Iniesta ,obra cumbre
de arte y el folclore nacional junto con la tortura animal.
De esta
forma los dueños de los cancerígenos espacios
publicitarios y los propietarios de los medios de desinformación procuran tejer
el atuendo de la expoliación impune con la seda de la comodidad y la moda
siendo el escudo de los corderos y los inseguros respectivamente pues necesitan
de una marca que les iguale a sus semejantes en cuanto a envoltura consumista y
pensamiento único según la ideología dominante del miedo y el capital.
Mientras se incrementan los índices de
desigualdad aumentan también los síntomas de igualación del ser, es decir ,al mismo
tiempo que el “paro”(desempleo) desalienta la subsistencia de millones de
familias, la precariedad laboral alienta el miedo ante la posibilidad de viajar
gratuitamente a la cola de los “parados”, expresión en la que observamos la
manipulación lingüística divulgada en la sociedad de la gobernanza financiera
en la que se denomina parado al que no tiene trabajo con el mero fin de
otorgarle el estigma social de perdedor, de “looser” como se hace en EEUU con
los pobres y no de desempleado, pues empleando la primera acepción se relaciona
directamente al sujeto que no trabaja con que no busca empleo y por lo tanto la
culpa recae sobre él. Pero si utilizamos el término desempleado la relación que
se establece es entre el erróneo e infame funcionamiento del sistema con las
alarmantes estadísticas de desempleo que tan sólo se masajean o maquillan con
contratos temporales, precarios y jóvenes explotados tal y como muestra la
media de que en Europa entre 8 y 9 de cada diez empleos son precarios.
Esta
barbarie ideológica sin ideas pero con estrategias bárbaras se ha aclimatado en
nuestra sociedad gracias a la moral del miedo propaga entre la población a
través de los “mass media” que defienden hallar
competitividad y productividad en un
espejo único en el que nuestro reflejo sea la igualación del pensamiento cual
encefalograma plano y la ideología neoliberal, nuestra función de buen siervo
que trabaja al igual que las máquinas a las que tememos por la posibilidad de
sustituirnos en el campo laboral y la máscara de la desigualdad y el miedo.
Este miedo
es la raíz de los frutos de la sociedad anestesiada e paralizada que se
moviliza por la victoria de un equipo de fútbol en lugar de hacer frente a las
decisiones que afectarán de forma relevante a sus vidas como los inminentes
300000 despidos de funcionarios, la precariedad laboral debido a la reforma
correspondiente o la educación elitista que viene importada desde USA en un big
mac que nos hemos comido con salsa barbacoa de sandeces, socialdemocracia e
interlobotomía truncando la posibilidad de adquirir el mismo conocimiento que
una persona con mayor poder adquisitivo al convertir a la educación en un bien
de inversión de capital y no en un bien universal y necesario y el trabajo en
una esclavitud voluntaria recordando al letrero de Auschwitz en el que se
observaba la frase: El trabajo te hace
libre.
Asimismo millones
de sujetos que se atavían con los serviles
ajuares a la dictadura de la estupidez asumen
la turbia visión de la realidad que relaciona país con selección, huelga
con fracaso, constitución con nada o con vacaciones, bandera con la más
fantástica y ocurrente ornamentación para su balcón, el himno nacional con el
grito del orgullo patrio cual berrido de cabestro ibérico o bien el telediario,
demás magazines y bazofia con las noticias más esenciales para conocer la
situación de la nación como un gato con dos cabezas o una mujer con grandes
orejas, ejemplo del circo televisivo en el que la función estelar la protagonizan
los montajes de superficialidad y morralla intelectual denominados “prensa del
corazón” y espectáculos deportivos tales
como Eurocopa, Mundial, Roland Garros o JJ.OO emitidos por los medios que
condenan con sandeces los avances en ciertos países en Sudamérica (Ecuador,Venezuela,Bolivia)
y asumen el papel propagandístico de un nacionalismo primario a fin de combinar
tramoya con ideas insubstanciales que atavían las cadenas de un cúmulo de
trivialidad enraizado en el fútbol y la rojigualda o cualquier otra bandera que
mira hacia la democracia pero practica la tiranía social y la prostitución
política con el único fin de apaciguar a las masas tal y como hacían los
emperadores del Imperio Romano como bien nos recuerda el famoso dicho de
Juvenal: «Panem
et circenses» («Pan
y circo») creado en
el siglo I d. C reflejando la manera en la que los dirigentes mantenían
distraídas a las clases populares de la política regalando trigo y celebrando
grandes juegos y festejos en el circo romano y el anfiteatro.La diferencia
reside en la falta de bondad de nuestros dirigentes para regalar trigo y
obligando a la población a abonar costosos precios para disfrutar de tales
pasatiempos.
Paralelamente,el antiguo Imperio Romano y el actual poder globalitario se asemejan en la
búsqueda de esclavos denominados actualmente mano de obra. Mientras Roma
conquistaba diversos territorios tomando a muchos de sus guerreros y habitantes
como prisioneros para convertirlos en esclavos ,en el siglo XXI ya no es
necesario acudir a la fuerza militar sino a la deuda externa y la publicidad a
fin de expoliar con ingentes intereses de inversión a países tercermundistas
causando su empobrecimiento y la consiguiente inmigración de sus habitantes a
los mismo países que absorben sus recursos. Este es el cruce de caminos de la
globalización, causar desigualdad externa para que la competencia entre nativos
e inmigrantes y el temor al desempleo desarrolle la conformación de la
precariedad laboral en los países del primer mundo.
Pero esta
realidad no es vislumbrada por los ciudadanos de a pie puesto que su
perspectiva es vaga y confusa en estados
donde dos partidos on “algo de suerte” tres, incumplen la constitución
constantemente al desarrollar una alternancia periódica en el gobierno que nada
tiene que ver con alternativa, pues tan sólo perpetúan los factores
pro-cíclicos que incrementan las crisis económico-políticas diseñadas en
beneficio de la especulación y la distribución usurera de la riqueza desde
Reagan y Thatcher hasta nuestros días de corruptos como Rato, Rajoy, Merkel y
especuladores como Falcone.
Desde que se
constituyó el neoliberalismo como único dogma económico a seguir se comenzó a
resquebrajar las bases del pacto social en Europa para una redistribución de la
riqueza que agrandara las arcas de los más ricos y absorbiera la sangre de los
pobres denominados clase media porque tenían acceso a no morirse en la puerta
del hospital o a adquirir un coche
alemán a pesar de estar encadenados a los grilletes del banco.
Este credo fue
impulsado por Milton Friedman (premio nobel de economía, tal vez de barbarie
humana) y su mentor Von Hayek quienes adoptaron la doctrina del shock como
instrumento para disponer la fe en una nueva divinidad suprema, el dinero, multiplicado
a poder ser por las élites financieras quienes deciden a que países e
industrias llega esta materia primordial en manos de los sátrapas de las
finanzas y que sectores se suprimen desde un teclado de ordenador.
Sirviéndome
de la historia y rememorando a la “dama de hierro” viajemos a 1979, año en el
que Margaret Thatcher fue elegida como primera ministra del Reino Unido quien formaría el contubernio con Reagan en
EEUU a partir de 1980(año en el que la socialdemocracia española llevaría a
cabo un lavado de cara y principios),alianza que suprimiría el miedo de los
oligarcas a una posible revolución social y el poder de las fuerzas sociales
para romper con los servicios públicos y el pacto social ante la inminente
caída del comunismo entrando así Von Hayek y Friedman en escena. Se impondría a
continuación una política establecida sobre cuatro pilares fundamentales: recorte
del gasto público, recorte del gasto fiscal, reducir la operación y la
propiedad del gobierno en las industrias, y una política monetaria estable para
reducir la inflación.
Actualmente
en el naufragio europeo que padecemos se han retomado estas directrices del
capitalismo del salvaje oeste donde el que dispara primero mata primero, y
quienes tienen las armas más eficaces son los gobiernos que en su demagogia salvaguardan
la libertad del individuo pero coaccionan su pensamiento para accionar la libre
empresa, regulan su elección para desregular privatizaciones y evasiones fiscales y aprueban leyes para eliminar
derechos.
En España observamos como en lugar de
estimular el comercio de las PYMES que conforma el tejido empresarial en un 80
% se aprueba una amnistía fiscal encomiando el narcotráfico y la prostitución y
se continúa sin castigar la evasión
anual de 80000 millones de euros por parte de grandes empresas como Zara, BBVA
o Repsol. Estas corporaciones son defendidas entre ditirambos y alegatos banales
en torno a un nacionalismo primario con una extraña mezcla de sordidez
mediática y tiránica gobernanza internacional que en su origen posee ese
concepto conocido como lucha de clases. Esto es muy fácil de definir: el
desarrollo histórico en el que la hegemonía económica pretende hacer a los
ricos riquísimos y a los pobres paupérrimos. Por ejemplo en 1960 , el veinte
por ciento de la humanidad, el más rico, tenía treinta veces más que el veinte
por ciento más pobre, diferencia que aumentaría en sesenta veces en 1990, en
noventa veces en el año 2000 y sigue en la misma proporción de crecimiento
desigual en tiempos actuales.
En definitiva pido humildemente que me perdonen por esta repentina fiebre de opinión puesto que podemos seguir
ahogando nuestro miedo en productos de suma importancia como una camiseta de
Bob Esponja fabricada en Haití cuyo precio equivale al salario del niño o niña
que ha cosido esa camiseta a un ritmo de 375 camisetas por hora, o bien una
hamburguesa del McDonald’s importada del deforestado Amazonas pero según
promulga el dogma de la eucaristía publicitaria procede de una granja de
Asturias acompañada, a su vez, de un juguete fabricado en Vietnam ,casualmente donde
los obreros trabajan en situaciones infrahumanas en fábricas que actúan como su
pérfida morada recibiendo ochenta centavos. También podemos continuar danzando
entre ditirambos al consumo, digiriendo autoengaños socialdemócratas y
derechosos y cantar la falacia de
ambigüedad que pretende confundir millonarios futbolistas con héroes nacionales
y el trofeo que se quiere alcanzar con la solución a los males del país para
que todo sujeto desconsolado esté aturdido por la marea de borregos que
deambulan sin falta de alternativas a un sistema instaurado con el gen del
exterminio asilvestrado de la civilización a través del casino financiero, la
corrupción política, la farsa del opio mediático y la mezquindad bancaria y de
gigantes corporaciones.
Por Antonio J.Morillo Carpintero
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