miércoles, 11 de julio de 2012

Drama y frivolidad


El mundo está sumido en un burdo drama
asestándose el metal del puñal,!dinero!
afilado con envenenadas palabras
engastadas en la moral del miedo.

El atrezo domestica a sus actores
con la batuta monetaria del director
que perfila una existencia mediocre
enmascarada en una sombría visión.

Se despoja al humanismo de su piel
para ataviarlo con el placentero genocidio
que acumula muertes según el interés
de políticos serviles al libre exterminio.

Por ello arropan protestas con balas
y revolucionarios mueren entre barrotes
olvidados por dictaduras democratizadas
que disfrazan la brecha entre ricos y pobres.

La oligarquía conserva sus privilegios
con el consorcio corporativo del consumo
y se emplean egos para disfrazar los hechos
infames con morralla y (tele)diarios bulos.


 La demagogia alega no reabrir heridas
pues la amnesia en el crimen prevalece
mientras callar se dictamina y se instiga
a acumular inútiles y efímeros bienes.


El trabajador baila sobre una tarima
con aguijones punzantes en banderas
y gritos patrios ondeantes entre mentiras
de ovejas que confunden gloria y corruptela.

El opio es una dosis preferente
ante el dolor que despierte la lucha
por la rabia del humano que muere
entre las sábanas de esta pesadilla injusta.


Existe un instrumento empleado por los gobiernos para instruir entre mentiras a la reata de ovejas que permanezca sumisa con el mero fin de que asuman los dictámenes del mercado que confunde desde una pérfida óptica libre empresa con la libertad del individuo,pues no se afirma que esta termina en la frontera junto a los crímenes impunes en beneficio  de consorcios oligarcas que controlan la niebla que aturde la perspectiva de la realidad de aquellos que, en un mero intento de resguardarse de la tempestad y ciegos ante esta,se muestran a la intermperie por el MIEDO que diluye su capacidad de criterio propio.

Por Antonio J.Morillo Carpintero

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