miércoles, 7 de diciembre de 2011

DIARIO DE UN DÍA DE REFLEXIÓN


Hoy ,19 de noviembre de 2011 , estamos en jornada de reflexión ya que nos encontramos en víspera de elecciones a la presidencia del gobierno. Ese día que transcurre cada cuatro años y que tan solo unos pocos ansían con mala índole. Ese día el cual divulga el principio de soberanía nacional para enorgullecer a los ciudadanos de vivir en una democracia y tener el derecho a elegir su futuro. Ese día en el que han transcurrido otros cuatro años de manipulación intelectual y política. Así se siguen asentando las bases de una educación donde se arenga a la comodidad, a la apatía, al egoísmo, a la avaricia y a la soberbia a fin de conseguir un remanso de inconsecuencia que permita a los pastores regir maquiavélicamente y fracturar social, económica e intelectualmente a su brigada de marionetas.
Aquel que contemple este manifiesto, como algunos otros que ya he realizado humildemente en momentos anteriores, lo contemplará  exhausto o extrañado, preso de su realidad de sombras y conjeturas, anclado en una mentira impune que le transmiten mediante bombas propagandísticas e informativas para promover ideales. Ideales no igualitarios, ni libertarios, ni socialistas, tan solo monetarios, materiales y evocadores.
Sí, evocan a la elección de un caudillo que ni decrete leyes justas ni políticas sociales, tan solo que establezca un sistema donde podamos comprar un buen coche, un buen piso, un buen móvil, un buen ordenador, un buen televisor y cada vez mejores y más tentadores. Por eso aunque observéis perplejos a la desestructuración de esta sociedad, tenemos que mirarnos al espejo y ser conscientes de que la culpa es colectiva por alimentar el ego. Debido a esta sentencia recuerdo una cita del grandioso Jean-Jacques Rousseau: “la naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable”
De esta forma se guillotina vilmente las almas de libertad y justicia para que prevalezca el guión de una sociedad estamental gobernada por los que han alcanzado el poder económico y por tanto político, ya que los encargados de la diplomacia(abusadores de los recursos externos mediante guerras)  son tan solo vertedores de sofismas para alcanzar falazmente el eslabón que hay bajo los tecnócratas, esos que no han sido elegidos y que rigen de forma rigurosa las naciones  a fin de  acrecentar su patrimonio a costa de la función representada por los títeres que sufren constantes abusos sin advertir un ápice de estos porque persisten en su esfuerzo de residir en la caverna liberal donde conciben las sombras de la ignorancia como la verdadera realidad y el conocimiento absoluto y se alzan en torno a él.
Como consecuencia de estos hechos pervivimos en una dictadura democratizada por los mercados, ese etéreo sujeto que manipula, trashuma y trajina los hilos de una humanidad que va camino de autodestruirse ya que la torpeza constitutiva del ser humano se ilumina ante tales hechos.
Por eso es hora de poner fin al estado de permanente comodidad impuesta intelectualmente en el que residimos y promover el diálogo y la subversión internacional para erigir la voz de las personas que originan que este mundo funcione, el cual es explotado por aquellos que componen la red  de corrupción. Es hora de hacer las cosas desde principios éticos y racionales. Es hora de ir a la raíz de los problemas de la crisis energética (primordial), económica y moral. Finalizaré con otra cita célebre, en este caso de Nicolas Chamfort: “La sociedad sería una cosa hermosa si se interesaran los unos por los otros”
Reflexionad y avanzareis hacían un mundo satisfactorio  y bueno.

Por Antonio Morillo.

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