!Invierno, invierno,! no es el frío estacional
que me adolece en noches de soledad sino ese gélido puñal que me mece en su hoja
y se introduce paulatinamente en mis entrañas tras acariciar mi nuca ,donde me
suministrabas tu dulce veneno para que mi mente hospedara en tu
recuerdo, y congelar, así, el suicidio somnoliento que en mi se
aloja si ardo en la quimera de mi alma desangrada que a tu abismo se arroja contemplando el
horizonte donde yace el pasado hostil, insomne porque no puedo dormir abrumado
en el hollín de la vida si me enmudece su vértigo sin ti en huídas que me
inmolan aturdido por pesadillas de tórridos martirios que de mi felicidad me
despojan ante los ropajes de la muerte si esta esboza su lienzo en una áspera
existencia que llora acíbar sobre el lodo de fatigosas espigas en las que me
deterioro cercado por la venda bastarda y maldita que impide verte. Es una
tortura lenta con navajas de arduos segundos que a mi corazón hiere en esta
playa desierta en la que suplico y en la que férreamente aludo a tenerte en los
lares y recodos de Siempre cual náufrago cretino que nada en un mar solerte
ante tu sonrisa, párpados de la luna, que degusta la nada si el espejismo me
liga los grilletes y su ruda armadura, es la muerte de la eternidad que perece
petrificada por el llanto de la soledad, pues si tu roce se desvanece degusto sometido ante tu aroma,ansiada mentralla mezclada con el cianuro abyecto inyectado en mañanas de este infierno al no
apreciar en mi piel tu ardiente aliento que disipaba la crudeza del sórdido
invierno.
Por Antonio J.Morillo Carpintero
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