sábado, 18 de agosto de 2012

Invierno



!Invierno, invierno,! no es el  frío estacional  que me adolece en noches de soledad sino ese gélido puñal que me mece en su hoja y se introduce paulatinamente en mis entrañas tras acariciar mi nuca ,donde me suministrabas tu dulce veneno para que  mi mente hospedara en  tu recuerdo, y  congelar, así, el suicidio somnoliento  que en mi se aloja si ardo en la quimera de mi alma desangrada que a tu abismo se arroja contemplando el  horizonte donde yace el pasado hostil, insomne porque no puedo dormir abrumado en el hollín de la vida si me enmudece su vértigo sin ti en huídas que me inmolan aturdido por pesadillas de tórridos martirios que de mi felicidad me despojan ante los ropajes de la muerte si esta esboza su lienzo en una áspera existencia que llora acíbar sobre el lodo de fatigosas espigas en las que me deterioro cercado por la venda bastarda y maldita que impide verte. Es una tortura lenta con navajas de arduos segundos que a mi corazón hiere en esta playa desierta en la que suplico y en la que férreamente aludo a tenerte en los lares y recodos de Siempre cual náufrago cretino que nada en un mar solerte ante tu sonrisa, párpados de la luna, que degusta la nada si el espejismo me liga los grilletes y su ruda armadura, es la muerte de la eternidad que perece petrificada por el llanto de la soledad, pues si tu roce se desvanece degusto sometido ante tu aroma,ansiada mentralla mezclada con el cianuro abyecto inyectado en mañanas de este infierno al no apreciar en mi piel tu ardiente aliento que disipaba la crudeza del sórdido invierno.


Por Antonio J.Morillo Carpintero 

 

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